Época colonial y neoclasicismo
La literatura ecuatoriana se ha caracterizado por ser esencialmente costumbrista y, en general, muy ligada a los sucesos exclusivamente nacionales, con narraciones que permiten vislumbrar cómo es y se desenvuelve la vida del ciudadano común y corriente.
Se inicia en el Ecuador con la novela de Luis A. Martínez «A la costa».
El detonante para la aparición de los temas sociales en la literatura es el libro «Los que se van», una colección de cuentos de los guayaquileños Demetrio Aguilera Malta, Joaquín Gallegos Lara y Enrique Gil Gilbert; los cuales, junto a José de la Cuadra (1903-1941) y Alfredo Pareja Diezcanseco, formaron el llamado Grupo de Guayaquil.
Pero sin duda el mayor referente a la literatura ecuatoriana moderna es el novelista Jorge Icaza con su novela Huasipungo, que es tal vez la obra ecuatoriana traducida a más idiomas. Otras novelas famosas y de alto contenido social de Icaza son por ejemplo la novela El Chulla Romero y Flores y la colección de cuentos Atrapados
El Modernismo llegó a Ecuador con considerable retraso respecto a los otros países. Sin embargo, los exponentes del modernismo en Ecuador alcanzaron un nivel de prestigio muy alto en toda América y aún hoy siguen siendo incluidos en colecciones de poesía universal.
Los cuatro integrantes del modernismo en Ecuador fueron los guayaquileños Medardo Ángel Silva y Ernesto Noboa y Caamaño; y los quiteños Arturo Borja y Humberto Fierro.
Medardo Ángel Silva fue el más alabado entre ellos, considerado por muchos el poeta más fino que ha tenido el Ecuador, aunque aun así publicó en vida sólo un libro de poesías, El árbol del bien y del mal.
Nace en Ecuador de la mano de la poetisa quiteña Dolores Veintimilla , la que exaltó el amor, la lucha contra los prejuicios y una tristeza por amores no correspondidos. Es célebre su poema Quejas.
Otros poetas románticos fueron el quiteño Julio Zaldumbide y el guayaquileño Numa Pompilio Llona.
